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"Es posible que el Estado deje de tener el monopolio para emitir moneda"

Gabriel Kurman, economista y cofundador de la primera plataforma de contratos inteligentes en la red bitcoin

Shelpin, startup social, blockchain (conjunto de tecnologías para gestionar información), bitcoin, criptomonedas (monedas virtuales) se imponen como lenguaje universal de las nuevas transacciones comerciales, una tecnología incipiente que generará el 70% de los nuevos empleos aún no inventados y que moverán la economía en un plazo de tiempo no superior a diez años.

Así lo pronostica el economista Gabriel Kurman, cofundador de RSK Labs y de Koibanx. Hoy estará en León en un encuentro de profesionales del Internet de la cosas que reúne a expertos de León y del norte del país.

—Hablar actualmente de bitcoin y criptomonedas suena a activos especulativos que escapan a los controles legales.

—El bitcoin es una tecnología disruptiva, rompe con lo actual de la misma manera que las monedas tradicionales fueron una tecnología que reemplazaron a otras formas de pago. Depende de como se utilicen. Es como si me preguntas si Internet es bueno o malo. Seguramente encontramos casos en los que ha transformado la sociedad para bien y otros para mal. Yo soy optimista con nuestra sociedad y creo que Internet nos ha dado una voz a todos, lo que es muy positivo. Obviamente, tenemos que trabajar mucho para contener los usos que buscan destruir nuestra sociedad. El desarrollo del bitcoin como moneda es interesantísimo. Soy economista y siempre digo que de la misma manera que la Revolución Francesa o la independencia americana separó definitivamente la religión del Estado, que hasta ese momento era inimaginable, es posible que estemos presenciando un cambio de paradigma a nivel global en donde la administración pública deje de emitir nuestra moneda porque no la necesitamos. Las monedas se han devaluado. Es la primera vez que la sociedad tiene opciones y las opciones de competencia obligan a los jugadores del sistema a mejorar. Se termina el monopolio que no genera incentivos a la innovación. La innovación eleva el nivel de servicio y calidad. El precio de las criptomonedas es todavía muy volátil porque algunos piensan que el bitcoin o cualquier otra criptomoneda no se desarrollará hasta dentro de cinco o veinte años. Pero lo más interesante es el rol que pueden llegar a tener. Es probable que sea la primera vez, después de 5.000 años, que tengamos un comoditi (producto poco diferenciado) que pueda ser mejor que el oro para mantener nuestros activos a largo plazo.

—¿Cuál es el objetivo del encuentro de León?

—Transmitir nuestra visión de cómo la tecnología blockchain y los contratos inteligentes pueden dar comienzo a una nueva era de Internet. El bitcoin es la punta del iceberg. Es como el correo electrónico en los años 90 y que terminó como el Internet del conocimiento. El bitcoin ha demostrado de la misma manera que es posible intercambiar valor de manera democrática sin necesidad de intermediarios, a un costo muy bajo y en cualquier parte del planeta. En un futuro estaremos intercambiando votos para democracias líquidas, incentivar conductas sociales o conductas ciudadanas, criptoversiones de las monedas tradicionales como criptoeuros, criptopesos, etc. Haremos programas de inclusión financiera automatizados que nos permitan incluir a todas las personas que están fuera del sistema porque serán más económicos y facilitarán hacer transacciones de remesas de menos de un euro. El tipo de transacciones al que accederán 3.000 millones de personas que están fuera del sistema financiero, los pobres y olvidados del planeta. Eso es lo que nosotros estamos construyendo con RSK Labs, una plataforma que por primera vez ha logrado juntar la seguridad del blockchain de bitcoin con la flexibilidad de los contratos inteligentes. Vemos una oportunidad muy interesante en los países emergentes que es donde estas soluciones son más necesarias, y en los países desarrollados donde tienen grandes polos de desarrollo tecnológico.

—¿Está la sociedad preparada para este cambio? ¿Se explica ya en las universidades este cambio tecnológico en transacciones comerciales y sociales?

—Al sistema educativo tradicional le lleva décadas adaptarse a la innovación. La gente aprende mucho más rápido por Internet que en la Universidad. Los grupos desarrollados de países como Argentina, de donde venimos nosotros, pueden crear plataformas relevantes. Como que los innovadores de León puedan crear el próximo banco de inclusión financiera a nivel mundial. Es un desafío. Tenemos ideas para crear cursos que permitan a los chicos pobres de Vietnan, India o Latinoamérica, que no pueden acabar secundaria ni acceder a la universidad, convertirse en programadores inmediatamente y usar las capacidades de programación para salir de la pobreza. Estamos ante un desafío de futuro muy importante con la automatización de la industria del transporte y el sistema financiero. Vamos a necesitar muchos puestos de trabajo y la mayoría estarán en los software. Es importante trabajar con gobernantes, oenegés y universidades para reducir la brecha entre la innovación tecnológica y los programas educativos.

—¿Qué pasará con la banca tradicional? ¿Cómo se gestionarán esos nuevos puestos de trabajo?

—Basta con hacer una pregunta. ¿Te gusta ir al banco a hacer gestiones?. A nadie. Es natural que haya un proceso de ruptura, de disrupción. Habrá trabajos que tengan que ser reinventados. Si no valoramos la atención individualizada y preferimos hacerlo vía online en cinco minutos, esos trabajos están amenazados. Hay millones de personas que ahora están fuera del sistema que dentro de unos años, con el móvil e Internet, tendrán acceso a hacer transacciones. Por un lado tenemos usuarios que no quieren ir a los bancos, por otro a empresas que no van a necesitar pedir préstamos en un banco porque lo van a hacer directamente por blockchain y por otro a millones de personas que hoy no tienen acceso al crédito y que dentro de dos años van a estar demandando redes sociales, comercio electrónico y servicios financieros. El desafío es que no hay ningún banco en el planeta que tenga el sistema y los procesos para darles soluciones a estos usuarios de microtransacciones de forma rentable y no sería extraño que dentro de diez años el segmento de las microfinanzas sea el más rentable para los bancos, de la misma forma que las pymes ahora son más rentables pero hace diez años no se sabía cómo actuar.

—¿La banca tradicional va a desaparecer a corto plazo?

—Se va a transformar. Van a tener que ofrecer nuevos servicios para los nuevos clientes del sistema financiero porque los usuarios tradicionales van a tener tantas opciones diferentes y más baratas que va a ser difícil que puedan competir.

—Todo este cambio que usted pronostica cambiarán también las relaciones laborales. ¿Qué papel tendrá la representación sindical?

—Los sindicatos y los gobiernos tienen que trabajar muy fuerte en programas de capacitación y alfabetización tecnológica. El 70 % de los puestos de trabajo que se van a necesitar dentro de diez años no han sido inventados y en su mayoría serán para el desarrollo de sofware. Es un desafío para la sociedad, las empresas, los gobernantes y los sindicatos si realmente estamos comprometidos con una sociedad equitativa y participativa.

—¿Tiene planes para desarrollar en León?

—Nos reunimos en León para generar nuevos proyectos educativos y de servicios. León tiene recursos y capacidades muy interesantes que lo podían posicionar de forma privilegiada en tecnología blockchain, En RSK Labs trabajamos para que las instituciones educativas den cursos y con los emprendedores para que nos ayuden a construir este nuevo valor. Es un momento incipiente, temprano, en un proceso donde las ciudades, los grupos y las universidades que vean esta tecnología tendrán una oportunidad de ser líderes en la elaboración del Internet del valor. León tiene un enorme potencial para convertirse en un polo de desarrollo europeo de todo tipo de tecnologías, como también lo es Ucrania, por la gran cantidad de ingenieros que tienen.

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